Refrescante como unas hojas de menta o hierbabuena, el color verde menta es uno de esos tonos deliciosos que siempre añade un toque de alegría y vitalidad a cualquier estancia.

Muy fácil de combinar por su suavidad además, posee efectos calmantes que no debemos desestimar para conseguir el efecto de frescura y tranquilidad deseado en los espacios.

Por si fuera poco, es un color en plena tendencia, básico a la hora de ambientar espacios de diferentes estilos, especialmente, el neoclásico.

Al combinarse en equilibrio perfecto con acentos dorados, como espejos, candelabros, figuras decorativas y cojines, se crean ambientes refinados y sofisticados, sin renunciar a un entorno relajado y  muy femenino.